Juan Pablo Guzmán, 25 de junio de 2008.
“Estoy harta de lo mismo, siento que mi corazón no aguanta más” fueron sus palabras al referirse a una larga y repetitiva relación sentimental; una relación en la que dicen terminar para siempre, pasan unos meses, lo(a) extrañas y te dices “esta vez voy a poner de mi parte”, se reconcilian, con el tiempo reaparecen las mismas diferencias, terminan en definitiva… y luego vuelven, y otra vez… vuelven.
Según Ernie Larsen los dos deseos más profundos del ser humano son: amar y ser amado, y creer que uno vale mucho y saber que otros también lo creen; dicho de otra forma sería: para ser felices en la vida necesitamos alguien a quien amar, algo que hacer y algo que esperar.
Seamos conscientes de eso o no, es muy probable que estos elementos hayan marcado el rumbo de nuestras relaciones sentimentales pasadas; en algún nivel de consciencia todos hemos tratado de satisfacer estas necesidades, es por eso que aunque sepamos que lo que estamos viviendo sentimentalmente no es conveniente, buscamos la forma de refugiarnos en una zona de “amor a pesar de”, lo cual en mi opinión da respuesta a la pregunta ¿Qué tiene mi Ex que es tan difícil olvidarlo(a)? No es que no puedas olvidarlo(a) es que estas fuera de esa zona de amar y ser amado; el que sea tu pareja indicada o no, depende en un alto porcentaje de la escala de valores que rige tu vida y el resto es la valoración sentida.
Cuando estamos fuera de esta zona en donde se recibe amor y valoración, la tendencia es a concretar ideas tales como: “lo voy a intentar”, “merece una oportunidad”, “es que lo(a) amo” que no son más que puentes que nos permiten salir y entrar una y otra vez de relaciones no sanas que solo capitalizan el temor a futuras relaciones sentimentales.
Esta zona de incertidumbre puede ser desastrosa para tu vida sino conoces el amor de Jesús, la Biblia dice en 1ª Juan 4:18 “en el amor no hay temor, sino que el perfecto amor, echa fuera el temor” el perfecto amor emana de Dios a tu vida y te libera de todo temor, es gratis, y este es la fuente para nuestra valoración, no unos meses, semanas o años de atracción mutua y actividades junto a otra(s) persona(s) del sexo opuesto que te hagan sentirte “segura(o)”; el amor no es un accidente, no depende de una persona, no es lo que dice Hollywood, el verdadero amor es una decisión que te permite la libertad de acercarte a alguien con desapego, sin buscar un rescate y dar lo mejor de ti.
Entre otras cosas, no creo que el amor deba herir tanto como lo ha hecho en el pasado fue mi respuesta a ella, no es el deseo de Dios que nos sintamos frustrados y que sigamos viviendo en esa frustración, es tiempo de dejar las relaciones destructivas y disfrutar de las buenas relaciones, no olvides que Dios permite que hayan personas alrededor nuestro, sin embargo nosotros somos responsables de nuestras elecciones, de nuestra conducta al iniciar, al mantener y al terminar con esas relaciones cuando así sea necesario.
Es muy natural experimentar temor o incertidumbre por tu futuro sentimental, si estas solo(a) o acabas de terminar una relación, si embargo debes atreverte a cerrar en definitiva esas puertas que debiste cerrar en el pasado y seguir adelante, ¡ya basta de volver, volver y volver a lo mismo!