Marzo 25, 2009...3:16 am

Para el que tiene miedo, la noche esta llena de ruidos. Parte I

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Juan Pablo Guzmán, 17 de agosto de 2008.

¿Has experimentado algún temor en tu desempeño laboral?
No importa donde trabajes, ni la jornada laboral, ni los recursos que tengas, la experiencia, el lugar  geográfico de trabajo o los conocimientos que tengas, en algún momento has tenido que enfrentarte a situaciones de incertidumbre que te han llevado a experimentar el temor.

El temor es inherente al ser humano; las empresas no lo experimentan, sin embargo, sus directivos lo han convertido en un miembro relevante de su equipo consultor. Muchos de estos temores nacen de las experiencias, o retos que presenta la responsabilidad que desempeñas y otros nacen por el entorno que te rodea.

Es fácil identificar aquellos que son externos, el temor al jefe, la competencia entre colaboradores, la responsabilidad de un nuevo proyecto, el traslado a otro país, la competencia, las reglas cambiantes del mercado, la disminución en las ventas y la capacidad financiera entre otros; sin embargo, en la mayoría de los casos pesan más en la balanza de tu desempeño laboral tus propios temores, es decir, aquellos que vienen de adentro y que solo tú los conoces.

No importa si eres el más alto ejecutivo o el empleado de más bajo rango, los temores tienen que ver con tus resultados. No es malo experimentar esta emoción, por el contrario es muy natural, sin embargo debes ponerle atención si este con frecuencia tiene parte en tus decisiones.

El sistema humano se sustenta en dos premisas, el temor y la avaricia; estar parado de cualquier lado te llevará al fracaso seguro, es decir: todo ejercicio laboral esta sujeto a decisiones y estas a emociones, por lo que consciente o inconscientemente todas las decisiones están ligadas a emociones y las que más frecuentemente se presentan son estas dos.

Si se persigue una inversión nueva, se experimenta el temor a perder el capital; si te incrementaron las metas de ventas, se experimenta el temor de no alcanzarlas; si te ascendieron de puesto, se tiene temor al despido sino se da la talla.

Los expertos dicen que el verdadero motivo no es incertidumbre del futuro de “X” o “Y” proyecto o inversión, el verdadero motivo es la falta de seguridad en sí mismo. El estar seguro de ti mismo te da la capacidad de trazarte un objetivo y avanzar hacia el –por supuesto tomando en cuenta todos los elementos de juicio relativos a la decisión- con seguridad.

Negar los temores no te hace vulnerable, por el contrario, te quitará un gran peso de encima si aprendes a gestionarlos.

Quiero invitarte a que reflexiones en esta pregunta: ¿Dónde estarías si no tuvieras el miedo que tienes?

Si estas líneas te sirvieron para identificar algún temor, una buena forma de superarlo es: háblalo con alguien de tu confianza y ponlo por escrito con nombre y apellido, esto te ayudará a identificarlos, a buscar la mejor solución y antes de lo que imaginas verás resultados positivos reflejados en tu desempeño laboral.

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