Marzo 11, 2009...3:04 am

¿Lo hicimos juntos?

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Por: Juan Pablo Guzmán / Marzo 21 de 2008.

Recuerdo bien el día en que papá trajo a casa una pequeña planta, ésta necesitaba ser abonada, ser podada frecuentemente y regada una vez por semana; decidimos cuidarla juntos, verla crecer y esperábamos el día en que pasara a formar parte del jardín. Conforme pasaba el tiempo fue creciendo hasta que llegó el momento de ser trasplantada. Un día, muy de mañana me levante, he hice lo que con tanta emoción esperaba, ver crecer a mi pequeño arbolito fuera de su maceta, así que preparé la tierra y lo trasladé a su nuevo hogar. Esperé ansiosamente hasta que papá llegó a casa por la tarde; apenas entró, lo tomé de la mano, me dirigí hacia el jardín, y le dije: sorpresa “nuestra planta finalmente esta en su nuevo hogar”; él, con ojos de amor me miró y me respondió: “es lo que tanto esperábamos”, “pero sabes hijo, me hubiera gustado que lo hiciéramos juntos”.

Nuestro Padre a través de sus cartas escritas en la Biblia nos enseña como podemos abonar, regar y podar cada uno de nuestros sueños y anhelos, Génesis 11 narra la historia de un pueblo que emprendió la misión de construir su ciudad con una torre que llegara al cielo y así dejar una señal por si fueran esparcidos, estaban unidos de tal manera que Jehová decidió detenerlos cambiando su idioma ¿Por qué hacerlo si estaban trabajando en unidad? No se trataba solamente de construir, se trataba de hacerlo de la mano de Dios.

Juan 15:4 “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer” Este verso enfatiza la relación natural del fruto hacia el árbol y viceversa, no podría existir un fruto que no dependa de un árbol, ni un árbol sin ningún fruto y al estar separados el árbol pierde su función de dar fruto y el fruto se seca al no ser alimentado por alguna fuente.

El fruto es todo aquello que se ha logrado en la vida
, un vehículo, un titulo académico, una empresa o un buen empleo, un asenso, comprar una casa, entablar una relación sentimental, el viaje de tus sueños, en fin, es todo aquello por lo que alguna vez oraste o que le pediste a Dios y al paso del tiempo es una realidad, sin embargo estas son cosas que se pueden lograr lejos de Dios. Cuando la Biblia dice “lejos de mí nada podéis hacer” se refiere a que no se es lo suficiente responsable ni se tiene la madurez necesaria para asumir este fruto. Por ejemplo: el modelo Bíblico para obtener un bien, es el ahorro; el modelo persuasivo de corto plazo que el mundo nos ofrece, es el obtener el bien que deseamos por abonos; si tomas este modelo, pagarás más, estarás atado a la persona o institución que te otorgó el crédito y si tus ingresos varían o se presenta algún imprevisto te verás en problemas; contrario a esto, el ahorro te dará la ventaja de comprar libre de deudas, “este proceso” es el tiempo de Dios.

El verso 7 dice: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”. Lo que hace la diferencia es conocer la Palabra pues ésta es la luz que guiará nuestras decisiones de inversión y de compra tanto de nuestros recursos materiales como nuestra inversión de vida sin compromisos, llenos de paz y gozo. De ahí que el apóstol Pablo dijo: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” Filipenses 4:13, Pablo sabia que todo aquello que tenía por delante –con Cristo- era posible.

En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos (verso 8). La mejor forma de dibujar una sonrisa en el corazón de Dios es ser sus discípulos; un discípulo para serlo debe estar cercano a su maestro y aprender junto a él, así cada cosa que logres u obtengas será testimonio de su bendición y premio a tu obediencia y constancia.

Es posible que hayas abandonado su compañía en este viaje de la vida porque las cosas no han salido como tú quieres o en el tiempo que las esperabas, no desmayes sigue adelante y en la medida que escudriñes su Palabra sabrás cuando podar o cuando abonar (“yo sembré Apolos regó, más el crecimiento lo da Dios) cada uno de tus sueños a través de acciones o decisiones que te llenen de paz.

¿Sabes? Él se goza de todas aquellas cosas que has logrado o alcanzado, sin embargo, te sigue preguntando ¿lo hicimos juntos?

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