Por: Juan Pablo Guzmán / Marzo 4 de 2008
Éxodo 20:13 reza de la siguiente manera: “No matarás”; la vida es creada por Dios y solamente puede ser vedada bajo los términos de Dios; ya que su palabra establece claramente que la pena capital es parte de la ley, es decir, no es asesinato quitar la vida a alguien bajo los términos de esta ley.
Por ejemplo si a una persona le matan a su hijo, los principios cristianos le instan a perdonar al criminal; no puede tomar un arma para matar al delincuente y vengar la muerte de su hijo, puesto que la ley no lo faculta para esto; sin embargo, eso no significa que su hijo no sea vengado o que la justicia perdone al asesino, según números 35:31 “No tomaréis precio por la vida del homicida, porque está condenado a muerte; indefectiblemente morirá” la justicia debe declararlo culpable y cumplir la sentencia, para eso fue establecida, no para ser misericordiosa.
En la actualidad los derechos humanos nos persuaden a tener misericordia de los reos sentenciado a muerte “es inhumano aplicar la pena de muerte”, incongruentemente estos mismos grupos hacen señalamientos sobre la situación alarmante de un estado de criminalidad e inseguridad que impera en la sociedad debido a la falta de justica y aplicación de la ley para hacer valer un estado de derecho.
Uno de los mayores engaños aceptados es que Dios es bueno, por lo tanto Él no desea que se castigue a nadie con la pena de muerte, lo cual contraviene su naturaleza de justicia, dado que si alguna persona es vencida en juicio y encontrada culpable de asesinato, secuestro o violación, de acuerdo a la ley establecida en su palabra debe ser condenado a muerte (Números 35:31, Deuteronomio 24:7, y 22:25).
La ley es poder aplicado, de otra manera deja de ser ley, ósea es un poder coercitivo; toda forma de coerción física bajo la perspectiva bíblica es penalizada con la muerte, aunque para la para la autoridad civil esta coerción es un deber ineludible contra los transgresores de la ley en este sentido, dicho de otra forma, la coerción es el elemento que elimina la ilegalidad.
Hace algún tiempo quedo grabada en mi mente la escritura de Romanos 13:4 “El gobierno es un servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no lleva en vano la espada; pues es un servidor de Dios, un vengador para castigo del que hace lo malo”. Por lo tanto si un gobierno no cumple su función, lleva de adorno la espada y está haciendo caso omiso de cumplir su responsabilidad de ejercer justicia, sustituyendo ésta por misericordia.
Dicho lo anterior Dios quiere que practiquemos la justicia y la misericordia en nuestras relaciones interpersonales –familia, amigos, cónyuge, etc.- cuando se ha sufrido una ofensa y se tiene la potestad para perdonar al ofensor, no así en la función de gobierno según Isaías 26:10 “Aunque se le tenga piedad (misericordia) al impío no aprende justicia; en tierra de rectitud hace iniquidad y no considera la majestad de Jehová”, por lo tanto no existe ningún argumento a la luz de la escritura que justifique la no aplicación de la pena capital a todos aquellos que hayan sido encontrados culpables. No permitamos que los argumentos “misericordiosos” de los derechos humanos pongan en duda el ejercicio de la ley.
1 comentario
Marzo 11, 2009 en 3:10 am
Interesante punto de vista. Es un muy buen argumento para los cristianos que están a favor de los “derechos humanos”, aduciendo que la Biblia no permite matar o que debe sentirse pena por el condenado.
Saludos
PLPLE